Responsabilidades de los niños, niñas y jóvenes en el hogar.

Como iniciar el proceso y los beneficios de que lo hagan

“Ya no sé que hacer, no me quiere ayudar a hacer nada en la casa”
“¿Cuántos años me dijo que tiene el niño? “14 años”…

Así inicia muchas veces la consulta con papás y mamás que llegan desesperados porque sus hijos no hacen nada en la casa. Pero, como querer que de la noche a la mañana esa persona colabore con las actividades del hogar, si durante sus primeros 14 años de vida, nunca lo hizo y además no se le enseñó la importancia de hacerlo o peor aún, como hacerlo.

La colaboración en el hogar se debe fomentar desde edades muy tempranas, ya que ésta favorece a un adecuado desarrollo psicosocial, brindando seguridad y confianza en si mimo. Desde los tres años se puede iniciar con la asignación de tareas simples, es importante tomar en cuenta que no debe ser algo impuesto, si no más bien, hábitos cotidianos modelados con el ejemplo, usando palabras adecuadas entre todos los integrantes familiares, como por ejemplo: “por favor”, “me ayudarías a”, “podrías hacer esto por mi” y la mas importante de todas “gracias”, entre otras. Tanto el niño como el joven deben saber que el colaborar beneficia a todos por igual.

Entonces, ¿Cómo iniciamos? Si usamos la motivación lograremos alcanzar muchas cosas, a continuación se le recomienda por edades actividades que podría implementar con sus hijos.

De 3 a 7 años

  • Recoger los juguetes luego de usarlos
  • Llevar la ropa sucia a la canasta de lavandería
  • Guardar sus zapatos

De 7 a 12 años

  • Sacar la basura
  • Alimentar a la mascota
  • Acomodar su ropa en el clóset

De 12 a 17 años

  • Cortar el zacate los fines de semana con supervisión de un adulto
  • Limpiar y acomodar su habitación
  • Ayudar a lavar el carro familiar

Éstos son sólo ejemplos de las muchas actividades que se pueden realizar. Siempre tenga presente la edad del niño para así asignar el tiempo de realizar dicha tarea, dé las instrucciones lo más claro posible, eso le ahorrará malos entendidos y posibles conflictos, valore siempre el esfuerzo de su hijo, más que el resultado final; felicite y motive a sus hijos cada vez que hagan algo en casa.

Dentro de los beneficios que obtenemos al poner en práctica que nuestros hijos colaboren en casa están: la independencia, la autonomía, la cooperación, el valor del trabajo en equipo y por supuesto, la responsabilidad.

Si su hijo ya es adolescente y quiere iniciar con el proceso, tome en cuenta que todo debe hacerse paulatinamente, es decir, poco a poco, implemente una actividad por mes y use la negociación como aliada, no se queje delante de ellos de sus propias responsabilidades, recuerde sus acciones hablan más que sus palabras, en la medida de que los jóvenes vean a sus padres haciendo de buena gana sus tareas, ellos lo harán con excelencia y dando lo mejor de si. Finalmente, el asignar tareas nunca debe radicar en el sexo de su hija o hijo, es decir, de igual forma un varón puede lavar platos como una jovencita puede cortar el zacate. Recuerde que toda actividad debe unir a los miembros familiares, favoreciendo la comunicación, el afecto, pero sobre todo, el respeto.

Por Msc. Karla Arias Marín
Psicopedagoga