Aprenda a pelear con su pareja

Es frecuente escuchar a muchas parejas decir: “Si tan sólo pudiéramos dejar de pelear, todo estaría bien entre nosotros”. Se vive creyendo que las parejas para llevarse bien no tienen que pelear, y no se percatan de que el conflicto es normal entre personas que se aman.

En casa, nuestro primer mundo, aprendemos que es ser hombre, que es ser mujer, que es ser pareja y a solucionar nuestros problemas, convirtiéndose esto en una verdad absoluta para nosotros. Al insertarnos en el sistema educativo comparamos nuestro mundo con el de los demás y nos parece extraña la forma de vida de los otros, aún cuando no estemos de acuerdo con algunas cosas que hemos aprendido desde pequeños.

Al formalizar la relación de pareja, generalmente no nos cuestionamos nada de esto: asumimos, como es de costumbre, que la persona que está a la par mía, al ser la persona “más maravillosa del planeta”, “mi media naranja”, “mi alma gemela” va a sentir, pensar y actuar igual que yo, además que debe de estar en la capacidad de leer mis necesidades; mi pareja asume lo mismo… ¡que poco realistas!

Debemos partir del hecho de que somos seres individuales con emociones, sentimientos, pensamientos, actitudes, expectativas, valores y principios, etc. muy característicos de cada uno, además, que tenemos una historia de vida totalmente diferente.

La pelea clarifica las definiciones de ambas personas. Cuando peleamos nos damos cuenta Es en las peleas que nos damos cuenta que la idea que nos hemos creado de que somos idénticamente iguales es solo fantasía. En esencia, las peleas entre pareja son una forma de definirse para que dos personas diferentes puedan estar unidas, desde la individualidad de cada uno.

Algunos consejos a tomar en cuenta para aprender a pelear bien:

  • Evalúe su relación ya que es única, de manera que la forma de resolver sus dificultades será muy particular.
  • Tomar en cuenta que los sentimientos y las emociones son propiedad de cada individuo, o sea, cada ser humano es dueño de sus emociones y sus sentimientos, por lo tanto, nadie provoca en usted alegría, miedo, tristeza, enojo, a la vez usted debe hacerse responsable de sus actos.
  • Parta de su realidad y no trate de cambiar al otro, ni se haga responsable por el otro.
  • Planeé una reunión, fije la hora y el lugar, tome nota del asunto que se va a discutir de tal manera que no se salgan del tema, establezca límites de tiempo (media hora para conversaciones importantes o difíciles), planeé un descanso (20 minutos), acuerden cómo poner fin a la discusión.
  • Aprenda a escuchar con compasión, su pareja toma unos minutos para explicar lo que le molesta o lo que le preocupa, mientras usted escucha en silencio, la idea es que el o ella pueden expresar sus sentimientos y su punto de vista. Repita lo que ha escuchado con otras palabras o interpretando lo que dijo para estar seguros que se entendió bien lo que la otra persona quiso decir Ahora es su turno para expresar lo que usted siente y percibe. Dense tiempo para aclarar y disculparse si viene al caso.
  • Aclare juntos sus necesidades y sus temores sin juzgarse. Recuerden que escuchar no significa estar de acuerdo.
  • Aprenda a negociar.
  • Sume lo positivo, deje de programarse para decir no.
  • Cultive su relación, tome en cuenta que la relación no es una adquisición más, se construye con el día a día.

Crear un ambiente de confianza y seguridad es lo más importante, para reducir la tensión y el nivel de amenaza, de esa manera se pueden respetar las diferencias del otro y actuar de la mejor manera posible.

Recuerde su relación es sagrada, están en el mismo bando y la idea es que ganen los dos. Después de todo pelear tiene que ver con el amor.

Licda. Janina Córdoba Ovares.
Psicóloga.